Declaración del abogado (Detectives del Rivadavia, capítulo 19)


Es bueno hacer catarsis, no lo dude querido Comisario. Es bueno estar preparado para lo peor. Es bueno afrontar las consecuencias de cada acto injusto que se haya cometido contra una cosa o tercero. Es bueno operar desde las sombras para salvar a los que merecen ser salvados…como a usted, querido Comisario. En nuestro trabajo hay que mantener las apariencias casi todo el tiempo. En verdad, en eso es igual a cualquier otra labor humana. Pero este instante nos sirve para reflexionar, pensar entre todos cuál es el camino correcto a seguir. Ponernos de acuerdo, querido Comisario. Yo lo conozco y sé muy bien el trabajo que se viene haciendo en esta bendita comisaría del barrio Rivadavia. Una de las peores seccionales de la zona, pero por culpa del contexto, que es en definitiva lo que nos condena siempre. Puede sonar determinista lo que les digo, Comisario, enviados del Ministerio, pero sabemos muy bien que la realidad no tiene mayor encanto que ese. Determinismo y punto final. Sé muy bien que en otro contexto, distinto sería su accionar y el de sus subordinados. Sé de las horas mal pagas, los problemas edilicios de la Comisaría que te tocó en condena, conozco muy bien la escasa preparación del personal y la nula capacitación ofrecida este último tiempo, sé de la falta de recursos y material y de que el barrio está cada vez peor. Claro, el narcotráfico y lo que lo rodea, sí. Los quioscos, las bandas, la violencia en las calles, nada nuevo bajo el puente del arroyo La Tapera. ¿Les conté de la vez que me caí en ese arroyo inmundo? Eran otros tiempos, el barrio era diferente, la gente era distinta, no había tanta violencia, tanta prensa para la violencia, tanto cine para la violencia. En algún punto, todos somos culpables e inocentes a la vez. ¿Parece contradictorio? Es contradictorio, querido Comisario. Por eso le ruego que no se condene tan precipitadamente, porque puede ser que lo necesitemos para construir un futuro….¿cómo decirle en términos verosímiles, posibles?....para construir un futuro un poco más habitable. Sigo la comparación, tal vez La Tapera ya no tenga el caudal que tenía en otros tiempos, y de seguro que donde está desértico ya no va a pasar agua, pero puede que en algunos días del otoño sí suba el agua un poquito y se vean unos charcos. No sé si me explico. En comparación a toda la violencia y muerte que vio hasta hoy en esta comisaría de mierda, lo suyo es apenas un accidente. ¿Evitable? Puede ser. ¿Injusto para las víctimas? Tal vez, habría que ver con detalle. Pero yo no estoy acá para decir qué cosa es justa y cuál no. Yo soy el representante legal del cuerpo, el que pone lo suyo para facilitarles el trabajo a ustedes, querido Comisario. Lo suyo fue una reacción desmedida ante una clara injusticia, y lo entiendo. Por eso lo perdono, como buen cristiano. Lloro sangre con usted, aunque no me guste. Esa sangre merece su justicia también, lo entiendo, lo comparto, no vaya a pensar mal de mí. Pero disiento en la condena apresurada. Querido Comisario, su condena sería la condena para todo el barrio, para la comisaría, para todos nosotros, los que mantenemos el verosímil de la violencia en términos soportables para la sociedad entera. Ese es nuestro primer mandamiento. Antes que nada, estamos obligados a servir al prójimo, por lo que su declaración no puede ser realizada ante el juez, jamás. En defensa de los ciudadanos de bien, de sus días en paz, debemos acordar otro tipo de declaración. Y quédese tranquilo, querido Comisario, los héroes caídos en servicio tendrán su condecoración, su reconocimiento. Jamás los tiraríamos a la jaula del león. Los cuidaremos como a usted. Servidores públicos, eso es lo que somos, y por eso nos cuidamos por el bien de la humanidad. Héroes, eso es lo que la sociedad necesita. Muchos héroes. Como usted, querido Comisario. Exactamente como usted, aunque ahora no se sienta precisamente en esa posición. Su reacción es una condena para la impunidad. Usted arregló la cloaca de este inmundo espacio urbano. Y se ensució, por supuesto, fue inevitable. Lo que nos queda es arreglar lo que se pueda. Y lo que debemos hacer es centrarnos en eso, querido Comisario. A lo mejor, un tiempo fuera del cuerpo policial le haga bien, con seguimiento terapéutico, por supuesto. Y después vamos evaluando. Daremos por hecho el enfrentamiento, las muertes inevitables, el estado de shock en el que usted quedó y esa es la salida más conveniente, créame. No solo para usted, que se lo merece aunque ahora le cueste creerlo. Sino para todas las fuerzas de seguridad y quienes trabajamos día a día con ellas. Esto ya lo hemos sufrido incontable cantidad de veces. No es la primera comisaría ni será la última, en la que un evento desafortunado desencadenó una matanza desgraciada. Pero la Institución es la prioridad, el Sistema tiene que ser salvado siempre, a cualquier costo. Imagine si mañana saliera a la luz su declaración. ¿Qué se supone que tendríamos que hacer con la comisaría? ¿Quién se haría cargo de reflotarla? ¿Quién confiaría su seguridad al cuerpo? No se puede, debe entrar en razón. Se lo suplico, querido Comisario. Y, una vez más, le doy la razón, por supuesto que es un desastre todo lo que sucedió, por supuesto que somos asesinos reglamentarios, por supuesto que nos dedicamos a administrar la delincuencia. Sin dudas. ¿Corruptos? ¿Impunes? ¡El subsuelo del Sistema todo! Claro, pero necesarios. Para que más o menos funcionen los barrios, las ciudades, las provincias, el país y el mundo, debemos existir a pesar de nuestros errores. Todo lo que sucede en el mundo cada día, son males necesarios, por algo seguimos existiendo en el planeta. Esto es lo mismo, querido Comisario. Somos una pieza más, con la forma y el olor que sea, pero necesaria. Le ruego, por última vez, que considere rever su declaración. Le damos el tiempo que necesite, no se haga problema. No existe nada más importante que redactar con responsabilidad. Un texto, ya sea escrito o en voz alta, puede generar el final del mundo. No lo dude, querido Comisario. 


**Creo que este era la música para el final de la historia, pero no aguantó más:

**************************humildemente, Juna***************mucho gusto*****************************

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

De acá no me voy ni en pedo

*el siguiente poema fue pensado y tuvo su nacimiento durante un viaje en auto con chofer de aplicación, un genio que se llama Gustavo y con ...