No mames, buey,
estamos un poco cansados
de que te lo pases llorando
como si la cosa pudiese
haber transcurrido de otra forma,
pinche Comisario
la verdad es que hiciste una
de esas ¡cabrón!
que ni el mismísimo
Emiliano Zapata hubiese hecho,
y todo porque tal vez
no dormiste bien
la noche anterior,
porque no tienes sexo
hace cuanto, buey,
eres una pobre alma
sin redención
y te la cargas contra la Virgencita
¿y qué cosa tiene que ver con ella?
tus demonios son los que te cogen,
cabronazo,
deberías lavarte la sucia boca
esa que tienes
antes de hacer pendejadas
como la de apuntar a la sien
a la Madre de la Sangra,
la redentora y misericordiosa
que nos ayuda a cargar
con toda esa pinche mierda
que tenemos que cargar
por no haber nacido
del vientre de la madre
del General Imperial ese,
pinche General impoluto
y cabronazo que salta
todos los días sobre
su sable de la justicia
para regalarse una ropa
más de héroe de ocasión
y dejarnos a los demás
cabrones fuera de la historia,
esa Historia que el cabrón
escribe siempre con mayúsculas
para demostrarnos que es bien padrote,
un pinche y condenado padrote
que se sacrifica por el bien
de la mierda que nosotros
nos quedamos a custodiar
el resto de los días
en el condenado desierto,
soportando el calor
y a esos pinches escorpiones
que serían como la redención,
los fantasmas de nuestras muertes injustas,
pero ni siquiera eso
porque no nos matan nunca,
como a ti cabrón,
Comisarios / detectives
condenados sin condecoración,
olvidados en el sótano
de sociedades infectas
que acaban todos los días
perdonándose en nombre
de cosas que no pueden nombrar
porque si lo hacen
no queda una pinche mierda,
Comisario del sur
con el corazón de un desierto,
ni lo sueñes cabrón,
jamás moveríamos un dedo
por sanar tus muertes,
no llenaríamos tus altares
con tequila barato
en nombre de una tarde
que no supiste poner la firma
y mirar para otro lado,
cabrón,
las cosas funcionan por algo
y ya creo que lo sabes,
y si más o menos llegamos
al fin de semana
y llenamos nuestros vasos
con algún agua ardiente
y comemos unas enchiladas,
pinche buey,
no cargues las armas
para hacer tronar
un escarmiento a destiempo,
porque ¿cómo era eso
del pinche aleteo
de la pinche mariposa?
como quieras, buey,
ahora ya ni tiempo
nos has dejado,
se empiezan a romper
los cristales del desierto,
y puede ser o arena o sangre
pero lo que no puede
es ese desenlace
que te imaginaste,
cabrón,
uno en el que se te perdonan
los pecados por enterito,
ni lo sueñes,
ni te humilles más,
siéntate si puedes,
buey,
y recibe lo que te toque,
agacha la cabeza
como cualquier hijo
de la Malinche,
y acepta la condena
que ya recayó sobre
todos nosotros,
ni una pizca de redención,
siempre mirando la frontera,
siempre deseando el final,
pinche final
que nunca llega.
*********me pasa que cuando hablan los detectives de Sonora, solamente se me viene a la cabeza Molotov:
*****************************humildemente, siempre soñando equivocadamente, Juan**************aguardando una señal que no sea tan chota***********





