Declaración de los detectives de Sonora (Detectives del Rivadavia, capítulo 21)



No mames, buey,

estamos un poco cansados

de que te lo pases llorando

como si la cosa pudiese

haber transcurrido de otra forma,

pinche Comisario

la verdad es que hiciste una

de esas ¡cabrón!

que ni el mismísimo

Emiliano Zapata hubiese hecho,

y todo porque tal vez

no dormiste bien

la noche anterior,

porque no tienes sexo

hace cuanto, buey,

eres una pobre alma

sin redención

y te la cargas contra la Virgencita

¿y qué cosa tiene que ver con ella?

tus demonios son los que te cogen,

cabronazo,

deberías lavarte la sucia boca

esa que tienes

antes de hacer pendejadas

como la de apuntar a la sien

a la Madre de la Sangra,

la redentora y misericordiosa

que nos ayuda a cargar

con toda esa pinche mierda

que tenemos que cargar

por no haber nacido

del vientre de la madre

del General Imperial ese,

pinche General impoluto

y cabronazo que salta

todos los días sobre

su sable de la justicia

para regalarse una ropa

más de héroe de ocasión

y dejarnos a los demás

cabrones fuera de la historia,

esa Historia que el cabrón

escribe siempre con mayúsculas

para demostrarnos que es bien padrote,

un pinche y condenado padrote

que se sacrifica por el bien

de la mierda que nosotros

nos quedamos a custodiar

el resto de los días

en el condenado desierto,

soportando el calor

y a esos pinches escorpiones

que serían como la redención,

los fantasmas de nuestras muertes injustas,

pero ni siquiera eso

porque no nos matan nunca,

como a ti cabrón,

Comisarios / detectives

condenados sin condecoración,

olvidados en el sótano

de sociedades infectas

que acaban todos los días

perdonándose en nombre

de cosas que no pueden nombrar

porque si lo hacen

no queda una pinche mierda,

Comisario del sur

con el corazón de un desierto,

 ni lo sueñes cabrón,

jamás moveríamos un dedo

por sanar tus muertes,

no llenaríamos tus altares

con tequila barato

en nombre de una tarde

que no supiste poner la firma

y mirar para otro lado,

cabrón,

las cosas funcionan por algo

y ya creo que lo sabes,

y si más o menos llegamos

al fin de semana

y llenamos nuestros vasos

con algún agua ardiente

y comemos unas enchiladas,

pinche buey,

no cargues las armas

para hacer tronar

un escarmiento a destiempo,

porque ¿cómo era eso

del pinche aleteo

de la pinche mariposa?

como quieras, buey,

ahora ya ni tiempo

nos has dejado,

se empiezan a romper

los cristales del desierto,

y puede ser o arena o sangre

pero lo que no puede

es ese desenlace

que te imaginaste,

cabrón,

uno en el que se te perdonan

los pecados por enterito,

ni lo sueñes,

ni te humilles más,

siéntate si puedes,

buey,

y recibe lo que te toque,

agacha la cabeza

como cualquier hijo

de la Malinche,

y acepta la condena

que ya recayó sobre

todos nosotros,

ni una pizca de redención,

siempre mirando la frontera,

siempre deseando el final,

pinche final

que nunca llega.


*********me pasa que cuando hablan los detectives de Sonora, solamente se me viene a la cabeza Molotov:

*****************************humildemente, siempre soñando equivocadamente, Juan**************aguardando una señal que no sea tan chota***********


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