Declaración del General del Imperio (Detectives del Rivadavia, capítulo 20)


Ningún mal es necesario. Si aparece el mal en las almas de los condenados, la de todos nosotros, queda habilitado el proceso del final a mano propia, con la espada sagrada de la justicia, avalando la existencia de cada uno de los seres que habitamos el mundo, Ciudad Prohibida no tolera la deshonra, no hay nada más humillante que matar a sangre fría, a traición, mancillar las pocas instituciones que existen en cada generación, todo lo que atente contra la norma debe ser eliminado, especialmente si es uno mismo quien comete el crimen, no hay ser vivo que escape a la lógica, si alguna fuerza superior que no seremos capaces de entender nos dio la capacidad de razonar, nos regaló el don del pensamiento, no podemos actuar como moscas, debemos esforzar nuestro cuerpo y nuestro espíritu hasta alcanzar algo cercano a la claridad mental, dejar nuestro cuerpo liberado de impunidades y saltar sobre la espada de la justicia, ese trozo de metal frío que es nuestra herramienta para sostener el balance en nuestras sociedades, y mire que han pasado siglos pero seguimos existiendo y si seguimos existiendo es justamente porque tenemos noción de lo que es justo y lo que no, Comisario, en mis tiempos tuve que tomar decisiones más difíciles que la suya, nunca me permití la duda porque era el General y todos los ojos de mis subordinados estaban concentrados en mi accionar, la justicia me acompañaba todo el tiempo y yo debía responder a su demanda y si la demanda era mi vida así tenía que ser, cualquier decisión en mi favor reduciría mi existencia a la condición de roedor, de cucaracha, y para peor generaría el descontrol moral que necesita cada tiempo en la Historia para torcerse, ¿o por qué piensa que existen las guerras y las grandes matanzas? justamente porque alguien perdió la noción de lo justo, porque toda una civilización cayó una tarde en la que un insignificante ser humano se olvidó del don preciado, luego de eso queda la muerte lenta pero sin interrupciones de toda una manera de ser de la humanidad, y fíjese lo que quedó de todo eso, fíjese lo que es el mundo en su actualidad, fíjese cómo está el jardín de Ciudad Prohibida y sus cerezos florecidos todo el año para que una muchedumbre de sufrientes saquen horripilantes fotos de cosas que no tienen espíritu, porque yo como General del Imperio me maté por justicia pero los que me siguieron deshonraron esa y toda la Historia, entonces hoy es imposible que la justicia llegue, hoy la carne y el espíritu son débiles y se tientan con la corrupción, caen en la muerte y se regocijan en el sufrimiento ajeno, escapando sin mirar hacia adelante, hacia un goce que no tiene límites y que acaba con todo lo que se encuentra en su camino, Comisario, su muerte era la primera, Comisario, culpable por no haber mirado donde debía mirar, su reacción infundada es un reflejo tardío de lo que pensó podía ser justicia y no fue más que un intento suyo de salvarse sin mirar, se tiró hacia adelante, hacia un futuro en el que se imaginó amparado por esa Virgen occidental que tanto  veneran, no la buscó para terminar con su sufrimiento, la buscó para justificar su racha de violencia, la buscó para compartirle la sangre ajena arrebatada a traición, Comisario usted es un cobarde más que juega al detective, usted busca la justicia cuando la justicia ya no es posible, usted es el último eslabón de todo lo que se corrompió luego de que los cerezos florecidos latieran por última vez, usted es el complemento de una historia de injusticia y horror que viene escribiendo con sus lágrimas de sangre la Virgen de los muertos, la Virgen que lo utiliza primero para que usted la utilice después y juntos se regodeen en una sola misericordia, ese sentimiento superfluo que inventaron para borrar la moral y la justicia, con la misericordia crearon el negocio perfecto, con la misericordia llegan al perdón de sus errores, al perdón de todas sus aberraciones, así dejan la hoja en blanco y vuelven a escribir más historias de injusticia, los mejores escritores que ahora están sentados mirándolo a los ojos, Comisario, invitándolo a la misericordia, poniéndole a disposición una novela negra más, y que se olviden los hechos como sucedieron, que se escondan debajo de la alfombra de una tarde más en Ciudad Prohibida, donde miles de personas se toman fotos sobre los cadáveres de los últimos seres humanos dignos que existieron miles de años atrás, visitar sin sentir latidos, pedir una pizza para comer debajo del cerezo florecido con la sangre de mi cuerpo, sangre que es una muzzarella mal procesada, cuerpos degradados de una especie que supo defender la ética y la moral hasta que un día se empezaron a dedicar a su derrumbe, a la destrucción de la civilización entera, llevarla hasta el estado actual en una mesa dentro del salón de usos múltiples de una comisaría que jamás vio un solo acto de justicia y que nunca lo verá, y que será debidamente defendida por el juez que toque en sorteo arreglado, palabras oficiales escritas sobre un papel que es el mismo que utilizaron los antiguos poetas de mi pueblo, pero ellos escribían con pasión sus mentiras, ahora las historias que se redactan tienen solo la intención de inventar excusas, misericordia, para defender la deshonra y poder seguir adelante con la extinción de la especie humana, hundir en la más vil de las vergüenzas a quienes dimos nuestras vidas por la justicia, entonces no crea que su trabajo ha terminado, le quedan los años más importantes, los años de la redención, los años del silencio y la meditación, la preparación del acto final, y habrá que ver si está a la altura de la Historia, o si simplemente se dedica a dejar pasar toda la impunidad por debajo del puente del arroyo la Tapera, como todas las tardes de su inefable existencia.


********El personaje del lienzo es el emperador chino Chongzhen, un hombre que dicen que fue bastante honorable pero muy débil y dubitativo, en un momento complejo del Imperio. Fue traicionado por sus generales más leales y tuvo que rendirse ante la invasión de los manchúes. En sus últimas horas ayudó a escapar a dos de sus hijos, persuadió al resto de su familia a que se suicidara y terminó haciendo lo propio ahorcándose. Dejó un mensaje final que pudo escribir con trozos de su ropa: 

"Yo, débil y poco virtuoso, he ofendido al Cielo; los rebeldes han capturado la capital porque mis ministros me han engañado. Muero avergonzado de encontrarme con mis antepasados. [...] Dejo a los rebeldes los pedazos de mi cuerpo, pero ¡no les permitáis hacer daño a mi pueblo!"

***********************************************************************************************humildemente, Juan**********************hoy sin música pero con frase final


Declaración del General del Imperio (Detectives del Rivadavia, capítulo 20)

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