El arte de dedicarse a esas cosas que serán debidamente olvidadas


“Domingo 30 de enero. Visita de Borges. Me habla del patético destino de un tal Thorkelín, erudito danés que dedicó su vida a tareas equivocadas.” (Borges, de Adolfo Bioy Casares)

 

Pero mejor dejar de hacer esas cosas que nos cansan y que no van a llegar a nada. ¿O lo correcto sería la insistencia? Tal el caso de Grímur Jónsson Thorkélin (1752-1829), de quién se cuenta que dedicó más de veinte años a preparar una traducción latina del Beowulf, y que lamentablemente perdió el manuscrito durante un ataque de las tropas inglesas a Copenhague. ¡Lástima no tener desempañada la bola del cristal que predice el futuro! ¡Lástima no estar en una de esas historias de manga isekai japonesas, donde alguno de nosotros, hoy habitantes del barrio Rivadavia en primavera (?) del año 2026, podríamos despertar mañana unos días antes de ese ataque, y así salvar al malogrado erudito danés y, sobre todo, rescatar esa traducción que al parecer podría resultar invaluable. Pero la realidad tiene muy malas ideas para desarrollarse, entonces lo que nos queda es un comentario del Borges de Bioy, y habrá que creerle al autor de El sueño de los héroes, porque no podemos descartar que varias de las intervenciones de Borges en su diario en verdad sean sus propias fabulaciones, un chiste de literato, una humorada como las tantas que confiesa en ese mismo libro. Pero en algo hay que creer para hacer más soportable esta realidad con pocas luces. No deberíamos escribir esa frase hecha que ya está pasada de moda y que gastó su futuro: Elijo bla bla….Lo que podemos hacer es elegir leer, y más específicamente, elegir leer a Bioy citando a Borges y poniéndolo en situaciones que parecen de ficción pero que pueden bien no serlo. ¿Estuvo, alguna vez, Borges en el barrio Rivadavia de por acá, pongamos en la esquina de Jara y Garay? Probable, posible. Jueves 27 de enero (1955). Borges me vino a visitar junto a Peyrou. Juntos, nos dirigimos al club Jara, donde Borges citó al apesadumbrado poeta misionero Adolfo Cuentrao:

Hace frío en esta primavera

y no consigo fama

de ninguna manera;

si continúo como venía

voy a tener que terminar

cogiendo con mi tía.

Y no, señores del jurado. No es muy verdadera esa entrada, porque para empezar el club Jara no se había fundado todavía. O eso se cree. Respecto a lo recitado por Borges, es bastante verosímil, porque es un recurso, un juego que abunda en las páginas que refiere en su diario Bioy Casares. Literalmente se la pasaban, al parecer, recitando coplas y pequeñas estrofas con chistes guarros, que leídos hoy parecen muy infantiles. Vida de amigos, como la de cualquiera. Tal vez esa sea una de las grandes virtudes del Borges de Bioy. La historia de dos amigos a lo largo del tiempo, que a la par que inventan relatos y lecturas gigantes sobre obras gigantes, se juntan a boludear y cagarse de risa con historias y chistes pavos. Y habría que agradecer eso, el sentido del humor que hace de este libro de memorias o diario, una pieza casi cómica, o lo suficientemente cómica como para que uno no quiera soltarla. ¿Habrá sido tan así? La pregunta que uno siempre se hace cuando encara un libro de memorias o diario personal. ¿Hasta qué punto es creíble todo lo que ahí se escribe?, ¿está más cerca de la ficción que de la realidad?, ¿importa mucho la parte real? ¿hay un aspecto formal, de estilo, que sería lo más relevante? ¿cuántos Borges existieron? ¿cuántos Bioy Casares? Todas preguntas muy poco académicas, todas cuestiones que nos salen a los lectores que logramos dar con esta reedición de Emecé, que viene en dos bloques pesadísimos con tapa dura, que incluye un índice analítico y otro por nombres propios, lo que se agradece un montón. Lo malo es que resulta ser un (en realidad dos)libro imposible de robar, porque su peso y espesor delatan muy rápido, y para una corrida no es nada práctico. Mala suerte, en ese caso, y a pagar con algún órgano del cuerpo o endeudando alguna cuenta virtual, lo que pasa con los libros impresos hoy en día. Caro, todo muy caro, o lo suficientemente caro como para que no lo podamos comprar. O como para que casi lo podamos comprar, pero al final no, porque no llegamos a……mitad de mes, que es en lo que un habitante del barrio Rivadavia se enfoca hoy en día. ¡Martes trece! No te cases ni te embarques, ni te endeudes y ni se te ocurra comprarle al chino esos fideos que están en oferta dos al precio de uno, porque es muy posible que te generes un tapón en el esófago, y no te entre un vaso de agua por una semana. Esto último es un concejo que de verdad deberías tener en cuenta, si es que llegaste hasta este punto de este artículo que vaya a saber cómo carajos titularemos. ¿Por qué la primera persona del plural? ¿El plural asociativo? Calculo que para no sentirme tan solo. Perdón, quisimos decir, para no sentirnos tan solos, queridos plurales asociados. Más del maestro de Thorkelín: resulta que a pesar de haber perdido ese primer manuscrito con la traducción del Beowulf al latín, en manos de los piratas destructivos de Inglaterra, pudo rehacerlo un tiempo después y publicarlo finalmente para el año 1815. ¿Y cuál creen que fue el resultado de su inmensa tarea, de su incansable labor? Borges lo resume así: “Hoy, esa obra casi no tiene otro valor que el de una curiosidad literaria”. Y que valga su ejemplo por los siglos de los siglos. Yo, digo nosotros lo vamos a seguir.

 

PD: El Beowulf es el gran poema épico de la literatura inglesa. Su grandeza reside en lo inmenso de la obra, y en que haya sobrevivido tantos siglos. En épocas facultativas, recuerdo haber estado en clases de literatura europea en las que se lo trató. Incluso llegó a ser parte fundamental de un primer trabajo práctico y del parcial correspondiente. Son muy pocos quienes lograron leer la totalidad o al menos el cincuenta por ciento de esos versos. Tal vez, esa sea la razón final del error de Thorkelín, quien no podía saber nada de todo lo que pasó después del año 1829 en el barrio Rivadavia.


*música de fondo para tareas superfluas:

**********************humildemente en vano, Juan******************************

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